martes 9 de febrero de 2010
8 de noviembre de 2007
"La flexiguridad favorece a los empresarios y perjudica a los trabajadores"
CCOO comparte el conjunto de observaciones realizadas por la Confederación Europea de Sindicatos (CES) sobre la Comunicación de la Comisión Europea: Hacia los principios comunes de la flexiguridad: más y mejor empleo mediante la flexibilidad y la seguridad”. La Comisión da por supuesto que una menor protección al empleo tendrá como resultado la creación de más y mejores puestos de trabajo, algo que cuestiona CCOO si nos atenemos a los estudios y análisis realizados por distintos organismos internacionales.
En opinión de la CES y de CCOO, el modelo de flexiguridad que presenta la Comisión no es un modelo equilibrado: prima la flexibilidad sobre la seguridad y los intereses de los empresarios sobre los intereses de los trabajadores; da prioridad a los objetivos económicos frente a los sociales; contrapone la seguridad que proporciona la protección del empleo a la capacidad de adaptarse al cambio; y plantea pasar de una solidaridad redistributiva a una solidaridad competitiva.
Para CCOO resulta preocupante la idea central de la Comunicación, según la cual la legislación estricta de protección del empleo es la causa principal de la segmentación de los mercados laborales y de los obstáculos que tienen ciertos grupos de trabajadores para insertarse o mantenerse en el mercado laboral.
¿Receta mágica?
El análisis que realiza la Comisión presenta flexiguridad como la receta mágica para acabar con los problemas del mercado de trabajo. Sin embargo, deja en gran medida fuera del debate y, en algunos casos, obvia algunas realidades e instrumentos que inciden en el funcionamiento de los mercados laborales europeos, como por ejemplo: la interacción de la política económica y el modelo productivo; el papel de los servicios públicos y de la inspección de trabajo en el funcionamiento del mercado laboral; el bajo nivel educativo de una parte de los trabajadores y trabajadoras y su baja participación en acciones formativas.
Por el contrario, para preservar el modelo social europeo resulta imprescindible: garantizar los derechos de los trabajadores en todo tipo de contrato; una aplicación efectiva de la legislación laboral; asegurar la protección de la salud de los trabajadores y trabajadoras; combatir cualquier forma de discriminación laboral; asegurar servicios públicos de calidad; dotarse de un sistema global público de formación profesional y aprendizaje permanente; política de inversiones fuertes en I+D+i; una verdadera política industrial europea; sistema públicos de protección social universal y políticas fiscales adecuadas frente a las reducciones generalizadas de impuestos, entre otras medidas.
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